22 diciembre, 2011

¿Por qué somos creativos y no innovadores?



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¿Por qué somos creativos y no innovadores?


Si uno busca en Google la expresión “Perú creativo” encuentra 10 veces más menciones que si busca “Perú innovador”.  En cambio, si busca “Chile innovador” encuentra casi el doble de menciones que  “Chile creativo”.  La diferencia no es casual. Mientras los peruanos declaramos en las encuestas que nuestra principal cualidad es ser creativos, Chile nos supera ampliamente en innovación en el Ranking Global de Competitividad.
La diferencia entre ambos conceptos es muy relevante.  Como sostiene John Kao, la creatividad es la habilidad para generar nuevas ideas, mientras que la innovación es la capacidad de aplicar esa creatividad para generar valor.  Es decir, la creatividad cambia la percepción, mientras que la innovación cambia la realidad, la creatividad requiere de pensamiento, la innovación de acción.
¿Por qué si somos un pueblo que se enorgullece de su creatividad, somos tan poco innovadores? preguntó Julio Luque a los CEO de Alicorp, AJE Group e Interbank en CADE 2011. Las respuestas de Leslie Pierce, Carlos Añaños y Luis Felipe Castellanos, sumadas a los planteamientos de Ricardo Hausman y otros expertos que expusieron en el Cusco, nos permiten trazar una explicación de esta paradoja y, al mismo tiempo, una ruta para el cambio:
1) Estabilidad: En los aciagos años 70 y 80, las empresas peruanas estaban concentradas en sobrevivir y su futuro dependía más de prebendas y habilidades especulativas que de proyectos innovadores. Recién a mediados de los 90 con la apertura de la economía, los mejores se dieron cuenta que debían innovar si no querían desaparecer y la estabilidad económica alcanzada les permitió hacerlo.
2) Vale copiar: La innovación no supone necesariamente inventar, también se puede copiar, mejorando el proceso o el producto final. Especialmente en países de desarrollo intermedio, copiar es una estrategia legítima, que da resultados si incluye adaptación y valor agregado.
3) Perseverancia: A diferencia de la creatividad, que puede surgir en un instante de inspiración, la innovación requiere un esfuerzo continuo y toma tiempo. Las organizaciones  requieren tener paciencia y perseverancia para avanzar por el camino de la innovación.
4) Cultura: Las organizaciones innovadoras requieren líderes con visión que sepan generar una cultura en donde se estimule la iniciativa y el cambio, donde se premie la innovación exitosa y no se penalice el error.
5) Investigación: Es indispensable  aprender a observar y escuchar sistemáticamente a consumidores y usuarios de manera de diseñar innovaciones que atiendan mejor sus necesidades presentes y futuras.
De acuerdo a la encuesta que aplicó Ipsos APOYO en CADE, la inversión promedio en investigación y desarrollo de las empresas participantes es de 3% de sus ingresos y la mayoría invierte sistemáticamente en el desarrollo de nuevos productos y en investigar a sus consumidores.
En el ámbito estatal, en cambio, la percepción de los participantes en el cónclave empresarial fue que la cultura de la innovación brilla por su ausencia. El Perú invierte menos del 0.2% del PBI en ciencia y tecnología cuando los empresarios consideran que se debería invertir 1%,  cinco veces más. 
Sólo con una inversión sistemática en investigación y desarrollo y un cambio de actitud, Estado y empresa privada podrán pasar de los chispazos de creatividad a la generación de valor a través de la innovación, indispensable para incrementar la competitividad del país y sus empresas, así como la calidad de vida de los peruanos.


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